Por Alba Pastor
Estilismo Sandra Escriña
Fotos Santi Belizón
Camiseta, deIsabel MarantÉtoile; pantalón, deIsabel Marant, y las joyas son propias.
El humor alivia y consuela, actuando como un bálsamo cicatrizante en los momentos difíciles de la vida. Así lo entendió Miguel Gila, cuya vida fue recogida en la biografía El libro de Gila (Blackie Books, 2019) y ahora llega al cine con la historia tragicómica del querido humorista.Natalia de Molina, actriz nacida en Linares y criada en Granada (1989), considera que este proyecto y Desmontando un elefante son dos milagros que nos humanizan y nos invitan a mirarnos en el espejo.
¿Cómo preparaste Desmontando un elefante (2025)?
Desde el primer momento sentí que quería formar parte del proyecto. Fue algo muy visceral. Blanca, mi personaje, es una bailarina de danza contemporánea con una relación de codependencia con su madre (Emma Suárez). Es un personaje con un arco emocional y una complejidad enormes, lo que me atraía y me daba miedo al mismo tiempo. Los momentos de danza en la película son cruciales para expresar su estado emocional, y aunque me gusta bailar, no soy bailarina. Trabajé duro para no desentonar junto a bailarines profesionales. Blanca empezó a habitar en mí desde que comencé las clases de danza. Más adelante, Emma se unió al rodaje y, junto a los ensayos con el director y las visitas a centros como Hipócrates y Al-Anon en Barcelona, fui construyendo el resto del personaje.
Tanto Desmontando un elefante (2025) como ¿Es el enemigo? La película de Gila (2024) abordan historias complejas.
Sí, una visibiliza un tabú y la otra es un alegato antibelicista. Ambas son importantes. Me encantaría que se proyectaran en colegios porque invitan a reflexionar y a ver realidades desde una nueva perspectiva. Rescatar historias del pasado o del presente nos ayuda a evitar repetir errores en el futuro.
¿Cómo fue rodar una película bélica en la actualidad?
Duro. Actualmente, las guerras se retransmiten en directo y quienes las sufren son los ciudadanos comunes. Estamos llegando a niveles de deshumanización brutales que hacen difícil levantarse cada mañana. Frente a tanta frivolidad, creo que el arte es una herramienta poderosa para sobrevivir y fomentar la empatía, al igual que el humor, como muestra la película de Gila.
¿Es importante el humor?
Para mí, es esencial. Saber reírte de ti mismo facilita enfrentarte al resto. El sentido del humor es sanador. Aunque a veces sea difícil encontrarlo, la distancia temporal y la inteligencia ayudan. El mundo puede ser tan absurdo que lo único que te queda es reírte y seguir adelante.
¿Cómo te sentiste con las prendas de la colección crucero 2025 de Dior?
Tienen un toque punk que me encanta. Aunque soy tímida, con esta ropa me sentí segura. La moda permite expresarte y enviar un mensaje, en este caso de determinación, libertad y fuerza. Es un juego, pero también un arte con gran poder histórico sobre las mujeres. Ahora es crucial que refleje la diversidad de identidades y cuerpos.
¿Qué prenda de la Maison te ha marcado más?
He tenido la suerte de vestir Dior en varias ocasiones, pero recuerdo especialmente un look en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián con la película de Gila. Me sentí guapísima, muy yo y cómoda. Espero que, con el tiempo, me sienta aún más a gusto con la imagen que proyecto.
"UNA DE LAS HERRAMIENTAS MÁS PODEROSAS ES EL ARTE, EL PODER TRANSFORMADOR PARASER MÁS EMPÁTICOS"
Peluquería y maquillaje:
Rebeca Figueroa
(Another Artists
Agency).
Asistente de fotografía:
Laura Izuzquiza.
Producción:
Victoria Mouriño.
DISEÑO Y MAQUETACIÓN
DEL CONTENIDO:
DAVID CARRIÓN